El siglo XVI. Visión general.

EL SIGLO XVI

ESPAÑA EN EL SIGLO XVI.

Es el siglo de Carlos V y Felipe II, en el que España impone su hegemonía militar y política a Europa. Este apogeo se basó en un aumento de la población y una notable expansión económica, que ayudó a financiar esfuerzos políticos y militares. Carlos V participó en numerosos conflictos bélicos, ya que combatió con las armas la Reforma protestante, conflictos que fueron zanjados en gran parte por Felipe II, que incorporó Portugal a la corona española en 1580. A partir de su muerte, en 1598, la decadencia española es palpable.

En el aspecto ideológico, la Inquisición persigue cualquier brote luterano. Ello fue fomentado por Felipe II, que impidió todo contacto con la cultura europea, que estaba configurándose de otro modo por el Renacimiento y la Reforma. Esto no quiere decir que España careciera de Renacimiento, sino que no lo llevó hasta sus últimas consecuencias.

A este momento de plenitud política correspondió un gran esplendor cultural y artístico: el XVI es el primero de los Siglos de Oro españoles.

LA CRISIS IDEOLÓGICA DEL RENACIMIENTO.

Durante el siglo XVI, entra en crisis en España la visión medieval del mundo. El Renacimiento consiste sustancialmente en una división entre lo divino y lo humano, entre el mundo de los sentidos y el mundo del espíritu, que en la Edad Media habían estado férreamente unidos. Por eso, mientras en la época anterior en el Libro de Buen Amor, por ejemplo, se unían escabrosidades y reflexiones morales, o Santillana escribía poemas amatorios y cánticos devotos, ahora Garcilaso de la Vega sólo escribirá poemas a las mujeres a quienes amó y, en el polo opuesto, San Juan de la Cruz o Santa Teresa sólo compondrán poemas a lo divino. Esto produce en España, de un lado, un apogeo de la literatura religiosa (mística y ascética), y de otro, el de una literatura mundana (Garcilaso, en poesía, o el Lazarillo, en prosa). Y, paralelamente, da origen al desarrollo de la ciencia, que desgraciadamente entre nosotros no tuvo un desarrollo posterior, porque tales tareas se consideraron heréticas. La causa de ello fue el Concilio de Trento, convocado para combatir el protestantismo,  y que frenó decisivamente los estudios científicos en España. Por eso, al final del XVI lo natural y lo sobrenatural tendieron a acercarse, y de esta manera llegamos al siglo XVII, el segundo Siglo de Oro, en el que se prolongan y perfeccionan los hallazgos artísticos, pero en el que se refleja una nueva crisis: la que producirá el Barroco.

Así, desde mediados del siglo XVI, el apogeo de la labor artística va unido a la desaparición de los estudios científicos en nuestro país. Sin embargo, en Europa se están produciendo grandes descubrimientos científicos.

RENACIMIENTO FRENTE A EDAD MEDIA. EL HUMANISMO.

Para los renacentistas, la Edad Media sólo fue un lapso oscuro entre la Antigüedad clásica y el mundo moderno. Se consideraba que, tras el periodo medieval, la humanidad había renacido. Es el Rinascimento de los italianos, precursores de este movimiento. Se estudió e imitó por ello a los clásicos, en todos los aspectos culturales. Junto al estudio de las lenguas clásicas también se estudiaron las lenguas nacionales, lo cual dio origen a las primeras gramáticas, como la de Nebrija en España. También se imita la naturalidad expresiva de los clásicos, lo que permite al filólogo español Juan de Valdés enunciar su máxima “escribo como hablo”. Esta naturalidad se refleja en los textos literarios de la época.

Al conjunto de estas actividades de estudio de los textos clásicos y de investigación y difusión lingüística y gramatical, que se inician en Italia con Francesco Petrarca, en el siglo XIV, y se difunden después por Europa, se le denomina HUMANISMO. Es Italia la cuna de este movimiento.

El término Humanismo alude al hecho de que el estudio de los antiguos actúa como liberador del hombre, no sólo espiritualmente, sino también en el terreno político e íntegramente humano. En esta época, la visión teocéntrica medieval desaparece, dando paso al antropocentrismo  renacentista, según el cual el hombre pasa a ser el centro del mundo. De ahí la importancia de todo lo relacionado con el mismo, desde la expresión de los sentimientos hasta los estudios anatómicos, científicos en general, los descubrimientos geográficos, el apogeo de la cartografía…

Este fervor por los estudios clásicos tuvo como consecuencia que la cultura clásica desencadenara una enorme influencia de los escritores latinos, pero también de los autores italianos, iniciadores de esta tendencia.

La invención de la imprenta, por parte del alemán Gutenberg, fue providencial para la difusión de este movimiento.

POESÍA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XVI.

La lírica española sufre una transformación el el siglo XVI, ya que se introducen las formas y el estilo de la lírica renacentista italiana. Podemos fechar este cambio en 1526, año en que Juan Boscán, amigo de Garcilaso de la Vega, entra en contacto con las novedades de la lírica italiana a través de una conversación con el embajador italiano Navaggiero.

La renovación afecta a metros, temas y estilo.

    • Metros: verso endecasílabo.

    • Estrofas: soneto, octava real, terceto, lira, canción, silva.

    • Composiciones: oda, égloga, elegía, epístola.

    • Temas:  amor, naturaleza, mitos grecolatinos.

    • Amor: en cuanto al amor, encontramos una doble influencia:

      • -Petrarquismo: a imitación de Petrarca, el amor se considera como un anhelo siempre insatisfecho, fuente de melancolía, conflicto entre la razón y los sentidos.

      • -Platonismo: Platón llega a través de la obra El Cortesano, de Baltasar de Castiglione, según la cual la belleza física es un reflejo de la belleza interior. Así, la atracción sensual es sólo un paso para llegar a un amor superior, que une la mente y la voluntad de los amantes, y que los une incluso más allá de la muerte.

    • También encontramos el tópico del carpe diem (goza del momento),  con el que se   incita a la amada a gozar su juventud y su belleza antes de que se marchiten.

    • Naturaleza: marco de los encuentros amorosos. Es un locus amoenus, un lugar bello y armonioso. Es un campo idealizado.

    • Mitos: desprovistos de significación moral, suponen una fuente de belleza. Están tomados de las Metamorfosis de Ovidio.

    • Estilo:  Se busca una elegante naturalidad, en consonancia con la máxima de Valdés, y una  forma bella y equilibrada. Se usan reiteradamente la metáfora y el epíteto.

En España, se puede hablar de dos periodos en la lírica renacentista:

      • La primera etapa, que correspondería a la primera mitad del siglo, en la que España se convirtió en un poderoso imperio. Es la época de la divulgación del humanismo y de las nuevas tendencias poéticas, que se introducen de la mano de Garcilaso de la Vega.

      • La segunda etapa, en la segunda mitad del siglo, marcada por la Contrarreforma y el Concilio de Trento. De esta situación surgió una poesía “a lo divino” con Fray Luis de León, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.

GARCILASO DE LA VEGA (1501-1536)

Hijo de familia ilustre toledana, combatió en diversas batallas del lado del emperador. Se casa con Elena de Zúñiga, pero en 1526 acude a Granada a la boda de Carlos V con Isabel de Portugal, y allí conoce a Isabel Freire, dama de la reina, de la que se enamora perdidamente. En torno a ese año comienza a escribir a la manera italiana, a instancias del poeta barcelonés Juan Boscán, que lo cuenta de esta manera:

“Estando un día en Granada con el Navagiero, tratando con él en cosas de ingenio y letras, me dijo por qué no probaba en lengua castellana sonetos y otras artes de trovas usadas por los buenos autores de Italia; y no solamente me lo dijo así livianamente, mas aún me rogó que lo hiciese… Así comencé a tentar este género de verso, en el cual hallé alguna dificultad por ser muy artificioso y tener muchas particularidades diferentes del nuestro. Pero fui poco a poco metiéndome con calor en ello. Mas esto no bastara a hacerme pasar muy adelante, si Garcilaso, con su juicio –el cual, no solamente en mi opinión, sino en la de todo el mundo, ha sido tenido por cosa cierta- no me confirmara en esta mi demanda.Y así, alabándome muchas veces este propósito, y acabándome de aprobar con su ejemplo, porque quiso él también llevar este camino, al cabo me hizo ocupar mis ratos en esto más fundamentalmente.”

Tras la boda de Isabel Freire, sufre una crisis sentimental. Va a Italia con el Emperador. Es desterrado a una isla del Danubio, y posteriormente a Nápoles, donde entra en contacto directo con las formas y el humanismo italianos. En 1536, recuperado ya el favor del Emperador, muere a raíz del ataque al castillo de Muy en lucha contra Francia.

OBRA POÉTICA.

Fue editada en 1543, tras su muerte, por la viuda de Boscán, doña Ana Girón, junto a la obra de éste, aunque pronto comenzó a editarse de forma independiente.

Está compuesta por una epístola, dos elegías, tres églogas, 38 sonetos, cinco canciones, varias composiciones tradicionales y latinas.

En su comienzo, la poesía de Garcilaso corresponde a las características de la poesía española de cancionero. Es a partir del contacto con la lírica italiana, primero indirecto (como hemos visto, a través de Boscán) y luego a partir de su primer viaje a Italia, como introduce en nuestra poesía unos cambios que van a resultar decisivos para el devenir de la misma: es el introductor  del verso endecasílabo, del soneto (estrofa-poema fundamental en nuestra poesía a partir de este momento); introduce la descripción de la naturaleza, prácticamente inexistente hasta entonces, y fundamental a partir de él como marco para los lances amorosos y la expresión anímica. Suele ser una naturaleza ideal, aunque a veces hay algún toque realista; por último, introduce el adjetivo, que no se había utilizado con anterioridad en la poesía española de cancionero. Por todo ello, los poetas de la época tacharon a Garcilaso de “amanerado”.

Su vida amorosa fue recreada por él en sus composiciones. Así, las tres églogas son fundamentales para conocer los momentos por los que pasó su amor por Isabel Freire:

  • La Égloga I recoge los lamentos de dos pastores (absolutamente idealizados), Salicio y Nemoroso. Salicio se lamenta por los desdenes de Galatea y Nemoroso, por la muerte de Elisa, sus respectivas amadas. Ambos pastores son el mismo poeta en dos momentos de su relación con la amada (Isabel Freire murió tempranamente, de parto). La égloga está llena de emoción y con exquisitas descripciones de paisaje. Correspode a un día cronológico.

  • La Égloga II une lo bucólico con lo heroico. Junto a la glosa del carpe diem cuenta la historia amorosa de los pastores Camila y Albanio. Es dialogada.

  • La Égloga III es la de mayor perfección formal. Describe el paisaje del Tajo y los tapices que tejen las ninfas, con los mitos de Orfeo y Eurídice, Dafne y Apolo, Venus y Adonis y la muerte de Elisa, que no es otra que Isabel y es elevada así a la categoría de mito.Termina con un diálogo entre pastores.

 

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