El nivel morfológico. La palabra

La Morfología es una de las disciplinas más estudiadas en secundaria y, sin embargo, una de las que menos controla el alumnado. Veamos esta entrada.

La palabra es la unidad mayor de la morfología y la menor de la sintaxis. Las palabras son unidades de la lengua muy diferentes entre sí, tanto por su forma como por su significado. Estas particularidades hacen que la palabra sea una unidad difícil de definir en la lingüística; sin embargo, cualquier hablante la reconoce y aísla de manera intuitiva y, desde esta perspectiva, se acepta la siguiente definición: la palabra es una unidad de la lengua que tiene significado y que puede aislarse mediante pausas en la lengua hablada y por espacios en blanco en la escritura.

Forma, función y significación

La palabra puede estudiarse desde tres puntos de vista: la forma, la función y la significación.

  • El significado, que explican los diccionarios. La semántica estudia el significado de las palabras; la lexicografía, las técnicas de componer diccionarios. Las clases de palabras que tienen significado léxico son los nombres (expresan conceptos), los verbos (acciones o estados), los adjetivos (cualidades) o adverbios; otras, como los artículos, las preposiciones y las conjunciones (a, que), solo tienen significado gramatical para expresar diferentes tipos de relaciones.
  • La forma: variaciones que adquiere al emplearse en los textos. La morfología estudia las palabras aisladas: clases o categorías (nombre, adjetivos, verbos…), la estructura y desinencias que pueden adoptar al emplearlas en el discurso (género, número, persona, tiempo…) y los modos de combinar sus elementos para formar nuevas palabras (composición, derivación, parasíntesis). Unas varían de forma: vale (valían, valdrían…), palabra (palabras, palabrita, palabrería…), tiempo, destiempo (tiempos, temporal, temporero…). Otras permanecen invariables al emplearlas en el discurso: a, que…
  • La función que realiza en la oración. La sintaxis estudia las palabras consideradas como parte de una oración, es decir, las combinaciones y funciones que realizan en el grupo sintáctico y en la oración.

Morfemas y palabras

El análisis morfológico de las palabras se hace atendiendo a las unidades mínimas con significado (léxico o gramatical). Estudiamos los distintos tipos de morfemas.

  • Morfemas léxicos y gramaticales

El morfema léxico conserva el significado propio de la palabra; se llama lexema (zapat-ería).

Los morfemas gramaticales informan de la flexión (niñ-a-s), modifican el significado general de la palabra (sufijo –ería) o establecen relaciones entre grupos u oraciones (pan y vino).

  • Morfemas libres y trabados.

Los morfemas libres forman una palabra: alma, sol, cal, tres, que…

Los morfemas trabados se unen para formar una palabra: breve-dad, agud-eza, sol-e-ado, cal-iza.

  • Radical, afijos y morfemas flexivos

Observa la forma de las palabras de las series horizontal y vertical:

Casa Repintar Carromato automovilista
Avión Reescribir Parabrisas Cumpleañero
Listo Tontorrones Portaobjetos interminable

Raíz, radical o base léxica. Es la parte de la palabra que conserva el significado léxico y que se repite en las sucesivas variaciones que sufre la palabra: am-a, am-ador-a, des-am-amos…

Afijos (serie horizontal). Se añaden al radical para formar nuevas palabras. Se distinguen: prefijos, si van delante del radical: desamar, im-poner, des-hilar; sufijos, si van detrás: am-ador, sabr-oso, discut-ible, cant-urrear o interfijos (o infijos), cuando van en medio de la palabra, normalmente entre el radical y el sufijo: cafe-l-ito, polv-ar-eda.

Morfemas flexivos o desinencias (serie vertical). Expresan las categorías gramaticales de género, número, persona, tiempo, modo, etcétera.

Tipos de palabras según su estructura

Las palabras son las unidades lingüísticas que más alteraciones sufren en el idioma: se crean voces nuevas , modifican sus significados (ampliándolo o reduciéndolo) y algunas desaparecen: dejan de emplearse por los hablantes.

El idioma dispone de varios modos para aumentar el caudal léxico, el número de palabras: la incorporación de voces ajenas (préstamos) y la formación de palabras nuevas con elementos propios.

La formación de palabras consiste en la ampliación de voces del idioma mediante mecanismos morfológicos con elementos ya presentes en el lenguaje. Se emplean tres procedimientos: derivación, composición y parasíntesis. Observa:

  • Palabras simples. Son aquellas que pueden tener desinencias, pero no afijos: casa: consta de un radical (cas-) y de una desinencia de género (-a).
  • Palabras derivadas. La derivación consiste en añadir uno o más afijos (prefijo, interfijo, sufijo) al radical de una palabra simple; además, pueden llevar desinencias: tontorrón: se compone de radical (tont-), sufijo (-orrón-) y desinencia de número (-es).
  • Palabras compuestas. La composición es la unión de dos o más voces para formar una nueva. Presentan varias formas:

Los componentes se unen con guion y cada uno conserva el acento: teórico-práctico, político-social.

Los componentes sin guion y el primero pierde el acento: malvivir (mal+vivir), biempensante (bien+pensante).

Verbos con pronombres átonos enclíticos: tómalo (toma+lo), dime (di+me).

Compuestos con formantes griegos o latinos: xenofobia (xeno ‘extranjero’ + fobia ‘aversión’), acuífero (acui ‘agua’ + fero ‘llevar’).

  • Palabras parasintéticas. Se forman de dos modos:

Uniendo los fenómenos de la derivación y la composición: norte + america + ana, norteamericana.

Combinando un prefijo y un sufijo con el radical: a-viv-ar, a-clar-ar, en-roj-ecer; pero en estos casos es necesario que no exista en la lengua la estructura de prefijo + raíz (*a+viv), ni de raíz + sufijo (*viv-ar).

  • Siglas y acronimia

La abreviación o reducción del cuerpo fónico de una palabra es usual en la lengua. Así, se emplean cine, foto, zoo, y bus junto a cinematógrafo, fotografía, zoológico y autobús. Dos casos especiales de abreviación son las siglas y la acronimia.

Las siglas son palabras formadas con las letras iniciales de una expresión y se escriben en mayúsculas y sin punto: ONG (organización no gubernamental), DNI (documento nacional de identidad).

La acronimia consiste en la formación de palabras de dos modos: mediante siglas, es decir, mediante las iniciales de un nombre, título…: AVE (alta velocidad española), uci (unidad de cuidados intensivos), o bien mediante la fusión de dos o más palabras: ofimática (oficina informática), Aresban (Banco Árabe Español).

Recuerda que las abreviaciones de palabra terminan en un punto o una barra y deben leerse “completas”. Cuando leemos “C/” decimos “calle”. Lo mismo que “Sra.”, “señora”. Detrás del punto hay un espacio siempre.

Las siglas y los acrónimos forman palabras nuevas. Se escriben sin puntos y se leen tal como están escritas, o deletreando: “ONG”, “oenegé”; “IES”, “íes”. No llevan s de plural: “las ONG”. Lo mismo sucede con los acrónimos.

  • Préstamos

Son voces tomadas de otros idiomas. Ha ocurrido en todas las épocas, pues cuando en un país se introduce un objeto o una actividad propios de otro se toman también las palabras que los designan (whisky, golf, judo). En la actualidad, por exigencia del lenguaje científico y técnico, son muy frecuentes los anglicismos y los cultismos, préstamos de una lengua clásica (latín o griego), que se adoptan con ligeras modificaciones: discoteca, enzima, micrófono.

La RAE es la encargada de mantener la ortografía de los préstamos. La lengua oral y la prensa juegan un papel decisivo en esta evolución idiomática. La RAE recomienda evitar los préstamos en la medida de lo posible. Para ello se debe utilizar la traducción de la palabra de origen, en el caso de que sea posible. Se debe preferir “mercadotecnia”, en vez de “merchandising”. Pero a veces no podemos “traducirlos”. En esos casos, debemos escribirlos de manera destacada, bien cursiva, bien comillas. Esta manera destacada nos indica su carácter de préstamo: Por ejemplo: lifting

Las palabras de origen latino y las extranjeras usadas en nuestra lengua, se acentúan según las normas generales del español. Latinismos como alma máter, accésit, ídem, currículum, réquiem, plácet; o extranjerismos como búnker, chalé, bidé, suflé, gánster.

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