Dictado 3º ESO 5

21.-
Alzó los brazos peludos, remangados hasta los codos. No pudo contenerse. Fue una descarga, una ruptura de tensores de nervios. Fue un acto inevitable, que desahogaba a las fuerzas ocultas, poderosas, a las contrariedades contenidas.
César Arconada, La turbina
22.-
El marqués no estaba en forma; sus resoplidos recordaban los de un fuelle roto, y bajo el peto se veía la camisa empapada en sudor. Sin duda expiaba así algún exceso nocturno de la víspera
Arturo Pérez Reverte, El maestro de esgrima
23.-
A su madre y hermana enviaba cajones con frutas, carnes saladas, jamones, huevos frescos, gallinas vivas y en escabeche, harina, arroz y granos por sacos, quesos del campo y todo el dinero que podían necesitar, porque eso no le faltaba.
Isabel Allende, La casa de los espíritus
24.-
Los hombres blancos avanzaban; pero apenas se veían en la neblina. ¿Eran fantasmas o seres vivos? No se oían sus tambores, no sus clarines, no sus pasos, que arrebataba el silencio de la tierra. Avanzaban sin clarines, sin pasos, sin tambores.
Miguel Ángel Asturias, Leyendas de Guatemala
25.-
Como noche de sábado, Pedro comió más rápidamente. En el comedor estaba detrás del matrimonio arrugadito y entre otras dos pequeñas mesas en que se sentaban dos hombres solos. La pescadilla mordiéndose la cola apareció sobre su plato, tan perfecta en sí misma, tan emblemática, que Pedro no pudo dejar de sonreír al verla.
Luis Martín Santos, Tiempo de silencio

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