Concha Méndez. Salgo a la calle y voy…

El libro en el que se incluye este poema, Niño y sombras, tiene como telón de fondo la muerte, al nacer, de su primer hijo. Fue escrito en 1933 pero no vio la luz hasta 1936, cuando la autora ya tenía a su hija Paloma.

Cabe destacar el uso del yo poético en los cuatro primeros versos y del plural en los dos siguientes;  a partir de aquí se rompe el equilibrio rítmico que ha mantenido el poema e inicia una secuencia más larga que incluye una sola pausa para acelerar el ritmo y aumentar la sensación de extenuación.

Salgo a la calle y voy…

Salgo a la calle y voy en ascua viva,
o voy temblando porque el mundo es triste.
Y vuelvo de la calle y entro en casa
y el mundo sigue triste sin remedio.
Y no es que falte un ángel en la estancia
que nos sonría, que nos hable al menos.
Y no es que falte un dios para las cosas,
ni ese deseo de pasar soñando
sin escuchar las quejas que en el aire
vagan por encontrar por fin el eco.

Concha Méndez, Niño y sombras, 1936

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