Comunicación y funciones del lenguaje. Ejercicios

Estos ejercicios se corresponden con este documento teórico. En principio están diseñados para Primero de bachillerato pero pueden ser utilizados en función del nivel del alumnado.

Actividades sobre comunicación y funciones del lenguaje.

1– Repartid por grupos las funciones de la comunicación y poned ejemplos de comunicación en los que predominen las distintas funciones.

2– Determina los elementos de la comunicación que aparecen en los siguientes textos:

3– Busca las funciones del lenguaje de cada uno de estos textos. Recuerda que debes decir el nombre de la función del lenguaje que observas, así como el procedimiento lingüístico que se utiliza en cada caso. Puedes encontrar más de una función en los textos.

 

 Aquí me pongo a contar
motivos de un sentimiento
que no se puede explicar.
Y eso que no doy el tipo
del hincha que rompe piernas
por defender a su quipo.

Para entender lo que pasa
hay que haber llorado dentro
del Calderón, que es mi casa.

o del Metropolitano,
donde lloraba mi abuelo
con mi papá de la mano.

Qué manera de aguantar,
qué manera de crecer,
qué manera de sentir,
qué manera de soñar,
qué manera de aprender,
qué manera de sufrir,
qué manera de palmar,
qué manera de vencer,
qué manera de vivir,

Joaquín Sabina

 

 

—¡Estamos apañados con el elefante ese! ¿Pues no dice que se queda en casa?

—¡No te pongas así! ¡Ya lo resolveremos! Además, ¿no dijiste que te gustaría ir de compras? Pues ¡cambio de planes!

—Vamos a esa tienda que han abierto en la esquina de mi casa. La ropa que tienen es de un diseño espectacular.

—¡Qué redicha eres! ¡Espec­ta­cu­lar! ¿Qué significa para ti?

—Espectacular: precioso

 

Una estrella misteriosa

Aunque llevamos siglos es­tu­dian­do el sol, algunos aspectos de su comportamiento aún traen de cabeza a los expertos. Es­tos son los principales enig­mas que rodean al astro rey.

Ángela Posada –Swafford

 

La pedagogía según Mairena

—Señor Gozálvez.

—Presente.

—Respóndame sin titubear: ¿Se puede comer judías con tomate?

—¡Claro que sí!

—¿Y tomate con judías?

—También.

—¿Y judíos con tomates?

—Eso … no estaría bien.

—¡Claro! Sería un caso de antropofagia. Pero siempre se podrá comer tomate con judíos ¿no es cierto?

—Eso…

—Reflexione un momento.

—Eso, no.

El chico no ha comprendido la pre­gunta.

—Que me traigan una cabeza de burro para este niño.

A. Machado. Juan de Mairena

 
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