Claudio Rodríguez. Alto jornal

Claudio Rodríguez. Alto jornal.

Aunque parezca una estrofa fuera de época, nos encontramos ante un romance heroico de endecasílabos asonantados en los pares que nos muestra ¡en una sola oración! cómo la vida anodina de un personaje vulgar se convierte, a partir de la grandeza de la percepción heroica de lo cotidiano, en algo extraordinario y que vale la pena; en definitiva en, como afirma el título, un alto jornal merecidamente conseguido al final de un día que no ha sido «en vano».

Alto jornal.

Dichoso el que un buen día sale humilde
y se va por la calle, como tantos
días más de su vida, y no lo espera
y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto
y ve, pone el oído al mundo y oye,
anda, y siente subirle entre los pasos
el amor de la tierra, y sigue, y abre
su taller verdadero, y en sus manos
brilla limpio su oficio, y nos lo entrega
de corazón porque ama, y va al trabajo
temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo
que ha sido todo, ya el jornal ganado,
vuelve a su casa alegre y siente que alguien
empuña su aldabón, y no es en vano.

Claudio Rodríguez, Conjuros, 1958

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