Luis García Montero. El pasado

Después de atravesar / por las últimas casa humilladas / y de sufrir el vaho / de los desmontes y los vertederos, / la carretera sube al aire limpio / en favor de la luna interrumpida / ya mucho tiempo.

Luis García Montero. La inmortalidad

Nunca he tenido dioses / y tampoco sentí la despiadada /voluntad de los héroes. / Durante mucho tiempo estuvo libre / la silla de mi juez / y no esperé juicio / en el que rendir cuentas de mis días.

Antonio Gamoneda. Diván en Nueva York

Tú en la tristeza de los urinarios, ante las cánulas de bronce / (amor, amor en las iglesias húmedas);

Antonio Gamoneda. Claridad sin descanso

Vi lavandas sumergidas en un cuenco de sangre y esta vision ardió en mi.

Antonio Gamoneda. Siento el crepúsculo

Un poema con el que se cierra un libro genial de este autor ganador del Cervantes. Leído por él mismo. Siento el crepúsculo en mis manos. Llega a través del laurel enfermo. Yo no quiero pensar ni ser amado ni ser feliz ni recordar. Sólo quiero sentir esta luz en mis manos y desconocer todos […]

Antonio Gamoneda. Aviso negro

Nada se esconde al gavilán inmóvil; / arden sus ojos amarillos / y esta es su narración:

Luis García Montero. El insomnio de Jovellanos

Porque sé que los sueños se corrompen, / he dejado los sueños. / El mar sigue moviéndose en la orilla.

Rafael Alberti. Prólogo. Sueño del marinero.

Yo, marinero en la ribera mía / posada sobre un cano y dulce río / que da su brazo a un mar de Andalucía,

Miguel D’Ors. Los abuelos

Fíjense en los rasgos que utiliza el autor para describir a sus abuelos. Sin duda un poema extraordinario de un autor, en mi opinión, insuficientemente reconocido.

Valente. No inútilmente

Fantástico final de un poema sobre las palabras. : «Pues más allá de nuestro sueño / las palabras, que no nos pertenecen, / se asocian como nubes / que un día el viento precipita sobre la tierra / para cambiar, no inútilmente, el mundo. »

Lorca. Casida de la muchacha dorada

Disfruten de esta obra póstuma de Lorca en la voz de Carmelo Gómez. Sin duda fantástica obra y casi desconocida. Gracias a Conde Nast y a la Real Academia por estas grabaciones de poemas.

Soneto X. Garcilaso

Tras la muerte de Isabel Freire la percepción de la realidad de Garcilaso cambia totalmente. Este poema es una prueba de ello.

Soneto V. Garcilaso

Estamos, independientemente de la numeración, ante uno de los primeros sonetos de Garcilaso. En él exalta de manera muy afortunada a su amada y al amor.

Copla VIII. Garcilaso

Esta es una de las pocas composiciones de la primera etapa que se conservan de Garcilaso; es un típico villancico amoroso (estribillo, mudanza, vuelta) que desarrolla la visión contradictoria del amor cortés (dicha, desdicha).

Jorge Manrique. Glosa del mote

Un mote era una sentencia breve que se utilizaba como base de un poema. En este caso es “ni miento ni me arrepiento” y el poema no es sino una lucubración sobre ella. Es evidente que Manrique constituía uno más de los poetas cortesanos del XV y que, sin sus coplas, habría pasado desapercibido.

Amado Nervo. Autobiografía

Un poema de Amado Nervo en la voz de Alí Chumacero. En este caso, desde la sencillez, analiza su vida y su obra como un todo.

Rubén Darío. A Phocás, el campesino

Este soneto en alejandrinos se lo dedica Rubén a su propio hijo, RubénDarío Sánchez, su primer hijo varón con Francisca y que falleció con poco más de un año el 10 de junio de 1905 y que actualmente está enterrado en Navalsauz (Ávila). El nombre de Phocás, el campesino con el que denomina a su hijo procede probablemente de la obra Phocas le jardinier del autor simbolista Francis Vielé-Griffin.

Espronceda. Canción del pirata

Este es uno de los poemas más conocidos del autor en particular y del romanticismo en general. Su valor y pervivencia se basa en valores que, salvo el marginal protagonista, son clásicos en nuestra literatura:

Miguel de Unamuno. La sangre del espíritu

Este poema es un verdadero elogio de la lengua y de su poder aglutinador de una comunidad. Se apoya incluso en autores previos a la formación del español, como Séneca, y se fija posteriormente en Alfonso X y su obra como difusor científico en nuestra lengua

Sor Juana Inés de la Cruz. Miró Celia una rosa…

Nuevamente el carpe diem de Garcilaso y Góngora. En esta ocasión una figura femenina, Celia, contempla una rosa y a ella se dirige, como trasunto de la propia autora dirigiéndose a las jóvenes para que disfruten de su juventud.

Blas de Otero. Hombre

Según Alarcos, en la poesía de Blas de Otero el tema esencial es el problema del hombre: primero el yo, luego el yo y el tú y, finalmente, el nosotros. El tema del yo es el de la muerte y la pervivencia y, correlativamente, el de la nada y Dios, como negadora y creado, respectivamente de eternidad. El Dios de Otero es el del Antiguo Testamento, para nada aparece el aspecto humano del Dios encarnado en Cristo.

Claudio Rodríguez. Alto jornal

Aunque parezca una estrofa fuera de época, nos encontramos ante un romance heroico de endecasílabos asonantados en los pares que nos muestra ¡en una sola oración! cómo la vida anodina de un personaje vulgar se convierte, a partir de la grandeza de la percepción heroica de lo cotidiano, en algo extraordinario

Jaime Gil de Biedma. Años triunfales

Este poema utiliza dos versos del poema de Rubén Darío “Marcha triunfal” y lo hace para aludir irónicamente a la denominación utilizada por el franquismo para referirse a los años posteriores a la guerra civil y poner así en evidencia la situación deplorable de la España de posguerra.

Dámaso Alonso. Calle del arrabal

Este poema pasa por ser una simple descripción costumbrista de un barrio popular, pero destaca por las continuas impresiones sensitivas que transmite: sonidos, imágenes, olores; y por la vitalidad y el movimiento que se palpan a través de las acciones descritas.

Dámaso Alonso. Madrigal de las once.

En este caso el poema describe un ambiente campesino en el que se han suprimido todas las alusiones al yo poético del autor. Hay que destacar algunos aspectos del poema: la correspondencia entre la sencillez formal y temática; la identificación entre las campanadas y el collar roto de la torre…

Luis García Montero. Life vest under your seat

La poesía de Luis García Montero trata de explorar la realidad de todos los días; es un tendencia que se ha dado en llamar poesía de la experiencia y este poema es una clara muestra de ello.

Dámaso Alonso. Los contadores de estrellas

En este poema mezcla la sencillez de su juventud con la frustración y el desencanto que van a aparecer luego a lo largo de su obra; el idealismo del poema se plasma en esa intención de contar estrellas pero se ve rodeado por una mezcla de realismo trágico que declara el autor desde el principio.

Dámaso Alonso. ¿Cómo era?

Este soneto (con rimas cruzadas en los dos cuartetos iniciales ABAB, BABA y tercetos con rima CCD, EED) lo utiliza el autor para exponer el concepto de poesía en su primera etapa: poesía ingenua, sin ornamentación y con una tendencia a la sencillez y a la depuración. En definitiva, una poesía en la línea del JRJ inicial.

Jorge Guillén. Las doce en el reloj

Cántico, el primer libro de poemas de Guillén, es uno de los más alegres de la poesía española contemporánea, según Blecua. Esta alegría ante la contemplación de la perfección de la naturaleza la observamos plenamente en este poema en el que vemos al autor constituirse en el centro de un ambiente perfecto

Quevedo. A la edad de las mujeres

Este soneto es característico de la visión misógina de Quevedo. Pasa revista a una serie de tópicos sobre la mujer basándose únicamente en su edad. Es curioso comprobar cómo el poeta que ha logrado hacer los poemas de amor más delicados es también capaz de crear sonetos como este.

Lope de Vega. ¿Qué tengo yo…

Lope de Vega. ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? Lope es un autor de contrastes capaz de protagonizar los mayores escándalos amorosos y de manifestar los mayores arrepentimientos, como en este caso. Este soneto ocupa el n.º XVIII de Rimas sacras, de 1614 y se estructura en torno a las interrogaciones y exclamaciones: las […]

Marqués de Santillana. Villancico

Este villancico, que no es tal por su forma, es un de los primeros reflejos de intertextualidad en castellano, pues incluye hasta cuatro estribillos recogidos de la tradición popular.

Miguel de Unamuno. La unión con Dios

Este soneto está muy influenciado por la poesía religiosa de Fray Luis y de San Juan. En el caso de Unamuno tiene una particularidad pues esa fusión parte de un enfrentamiento previo entre el yo angustiado de Unamuno y el propio Dios

Juan del Encina. Ojos garzos ha la niña

Este villancico está probablemente dedicado a Doña Margarita de Austria y seguramente fuera cantado en la obra «Égloga de Amor», que se representó durante el matrimonio del príncipe Don Juan

Rubén Darío. Lo fatal

Estamos ante la cara amarga del modernismo, la que nos ofrece una visión angustiada del poeta. Técnicamente el poema tiene muchas particularidades, más allá de la repetición obsesiva de la conjunción y

César Vallejo. Espergesia

Si un texto comienza «Yo nací un día que Dios estuvo enfermo. Todos saben que vivo, que soy malo» sin duda es que esconde un gran sufrimiento. Léanlo y disfruten

Mario Benedetti. Si Dios fuera mujer

¿Y si Dios fuera mujer? pregunta Juan sin inmutarse, vaya, vaya si Dios fuera mujer es posible que agnósticos y ateos no dijéramos no con la cabeza y dijéramos sí con las entrañas. Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez para besar sus pies no de bronce, su pubis no de piedra, sus pechos […]

Samaniego. El perro y el cocodrilo

En la línea tradicional de las fábulas esta nos ofrece un importante consejo que encontramos en los últimos versos. Podemos utilizarla también como ejemplo de utilización de los infinitivos sustantivados.

José Ángel Valente. El muro

En este libro de Valente, al modo de la mística, se intenta establecer un diálogo entre la criatura creada y su creador; pero, al contrario que en San Juan, este diálogo es inútil, el ser humano cae del paraíso y pierde «la humana esperanza».

Lope de Vega. En las mañanicas

Esta letrilla de Lope está inspirada en la lírica popular que el pueblo cantaba en acontecimientos importantes. En este caso se inspira en las mayas, composiciones populares dedicadas a la llegada de la primavera tras el invierno.

Samaniego. El asno y el cochino

A menudo nos comparamos con otras personas sin tener en cuenta la verdadera realidad de estas. Esta fábula de Samaniego es un buen ejemplo de ello. Perfectamente utilizable en el aula para debatir o incluso para intentar que el alumnado la grabe.

José Ángel Valente. Soliloquio del Creador

Este es uno de los libros más importantes de José Ángel Valente y este poema un de los paradigmáticos. Fíjense en el punto de vista que adopta y en la angustiosa posibilidad de diálogo que marca todo el poema.

José Ángel Valente. Arte de la poesía

La poesía se está convirtiendo a través de las redes sociales y de algunos medios de comunicación masivo en un producto de mercado que prescinde de la calidad en aras de la rentabilidad. En el caso de José Ángel Valente la percepción de la poesía como «vómito inane del imberbe del alma» ya la detecta en 1970, anticipando la situación actual de autores superventas de cuestionable calidad.

Antonio Machado. Recuerdo infantil

Este poema de Machado, perteneciente a Soledades, es capaz de trasceder el recuerdo machadiano para hacerlo universal. Todos aquellos que hemos asistido a la escuela franquista nos sentiremos identificados con este recuerdo infantil de una escuela fría y sombría que tenía en la repetición su modelo de aprendizaje.

Anónimo. Jarchas

Se trata de unas composiciones- de muy pocos versos- que se utilizaban a modo de estribillo al final de las «moaxajas», un tipo de poema árabe muy popular en la España musulmana sobre el Siglo X-XI

Vicente Aleixandre. Se querían

La naturaleza y la pasión van a constituir un elemento fundamental de la obra de Aleixandre hasta «Sombra del paraíso». Este poema es representativo de la poesía de Aleixandre previa a la guerra civil española.

Anónimo. Romance del Conde Olinos

Este es uno de los romances más bellos sobre la fuerza del amor. Como en tantos otros pueden encontrar muy distintas versiones que varíen en la forma pero no en el contenido.

Manuel Machado. Retrato

En esta ocasión veremos un poema en el que el autor se retrata a sí mismo de una forma muy personal.

Baltasar de Alcázar. Una cena jocosa

El autor rehúye los altos ideales y canta el placer de la buena mesa y la alegría del vino. Esta línea la inicia el poeta griego Anacreonte (ss VI-V a. De J.C.) y es un claro antecedente de la letrilla de Góngora “Ande yo caliente” y de una línea de poesía anacreóntica que continúa durante el siglo XVIII.

Mario Benedetti. Pasatiempo

El tema de la muerte es un tópico en Literatura. Benedetti no podía ser menos y trató este tema con la aparente sencillez que lo caracteriza utilizando la perspectiva que da el paso del tiempo. Por seguir con otro tópico literario divide su vida, utilizando un plural mayestático que no hace sino incluir al lector, en cuatro etapas.

Anónimo. Romance de Rico Franco

Este romance fue publicado por primera veza en el Cancionero de romances de Amberes en 1547-48 y destaca por la cantidad de versiones que se conservan (hay documentadas hasta 36). Probablemente esté relacionado con una tradición europea más amplia y no sea exclusivo de España.

León Felipe. Pie para El Niño de Vallecas de Velázquez

En este poema, independientemente de la forma, hemos de fijarnos en la paráfrasis que lo inicia (no es una cita real de El Quijote sino que está basada en los capítulos 44 y 45 de la primera parte de la obra) pues supone, en gran medida, una poética de lo que es la poesía para León Felipe.

Anónimo. Romance de Doña Alda

El diálogo y el sueño (tan presente en la literatura universal) se constituyen en piezas fundamentales de este romance.

Vicente Aleixandre. El niño murió (nana en la selva)

Sin duda Aleixandre experimenta a partir del libro “Historia del corazón”, del que procede este poema, un proceso de rehumanización evidente que lo separa de los libros anteriores de su producción poética. En este libro hay varios poemas en los que podemos considerar que el poeta se diluye en el nosotros, pero existen otros en los que el autor de forma absolutamente estremecedora nos describe el sufrimiento ajeno.

Mario Benedetti. Táctica y estrategia

Un poema de amor de una gran sencillez formal pero a la vez de gran eficacia para introducir al alumnado en la poesía. Se articula en torno a dos anáforas que se complementan entre sí para lograr el objetivo propuesto por el por destinatario: que lo necesiten.

Pedro Salinas. Para vivir no quiero…

Salinas concibe el amor como la fusión del tú y el yo; para ello los amantes han de renunciar al aislamiento, representado por los sustantivos de los versos iniciales, y desprenderse de todo lo accesorio para lograr así la plenitud del amor.

Anónimo. Romance de la muerte del conde de Niebla

Este romance está dedicado a don Enrique de Guzmán, ahogado en 1436 durante el asalto a Gibraltar. Estaba ligado a la más alta nobleza castellana y fue el segundo conde de Niebla y señor de Sanlúcar de Barrameda. Destaquemos cómo resalta la valentía y la entrega del caballero y el reconocimiento, en la persona de su hijo, por parte del rey. 

Anónimo. Romance del prisionero.

Este es uno de los romances que mejor sintetizan la expresión de los sentimientos y se ha convertido en uno de los más conocidos de nuestra literatura. Añadimos una versión musicada por Paco Ibáñez.

Vicente Aleixandre. En la plaza

Algún sector de la crítica ha considerado Historia del corazón como un libro integrado en la llamada “poesía social”. Aunque no es de todo cierto pues Aleixandre tiene demasiada personalidad y entidad como para ser miembro numerario de una determinada corriente hay dos poemas que justificarían tal adscripción.

Vicente Aleixandre. Impar

Con el libro del que procede este poema, En un vasto dominio, obtuvo Aleixandre el Premio de la crítica de 1963; junto con Historia del corazón, de 1954, constituyen lo que se ha dado llamar la Poesía Antropocéntrica

Miguel Hernández. Vals de los enamorados

Este poema fue escrito por el autor estando en la cárcel y fue publicado póstumamente en Argentina. Cabe destacar, además de la sensibilidad de todo el poema, la existencia de un ritmo ternario continuo que une el poema con el ritmo del vals.

Lope de Vega. Íbase la niña

La noche de San Juan, la más corta del año, es la que utiliza Lope para mostrarnos la aventura de una niña que sale buscando algún encuentro amoroso. Parece ser que lo encuentra y en él pierde, como poco, unos zarcillos; estos son (probablemente sugieran algo más) imposibles de recuperar y ella llora su pérdida.

Claudio Rodríguez. Como si nunca hubiera sido mía.

En este poema encontramos algunos rasgos de irracionalismo, mostrados a través de los imperativos, las interrogaciones retóricas y las alteraciones del discurso lógico, que sin embargo no impiden que el poema esté plagado de una intensidad lírica difícilmente superable.

Concha Méndez. Salgo a la calle y voy…

El libro en el que se incluye este poema, Niño y sombras, tiene como telón de fondo la muerte, al nacer, de su primer hijo. Fue escrito en 1933 pero no vio la luz hasta 1936, cuando la autora ya tenía a su hija Paloma.

Anónimo. Soledad tengo de ti

Estamos ante otro villancico tradicional castellano que tiene como tema la nostalgia de la tierra (la famosa saudade gallega). Se ha atribuido generalmente a un compositor extremeño del siglo XVI, Juan Vásquez, pero es muy probable que sea previo.

Alfonsina Storni. Voy a dormir

Sin duda este poema, teniendo en cuenta el tema y el interlocutor femenino, tiene una influencia directa o indirecta de las jarchas del siglo XI

Rafael Alberti. Mi corza

Según reconoció el propio poeta quiso recrear con este poema incluido en Marinero en tierra, una de las canciones de más intensidad lírica de nuestra literatura: “En Ávila, mis ojos… “

José Hierro. Vida

Aparentemente este soneto es de una extrema sencillez pues solamente son dos las palabras que riman: todo y nada. Sin embargo, si prestamos un poco de atención, veremos que está plagado de referencias clásicas. Leído por el propio autor.

Juan Ramón Jiménez. Vino primero, pura

Este es el poema clásico en el que JRJ analiza su trayectoria poética, a través de una alegoría que identifica esta con las tres etapas de la vida de una mujer: infancia, adolescencia y madurez.

Hernando de Acuña. Al Rey, nuestro Señor

Este soneto de juventud de Hernando de Acuña es producto, como queda claro en el verso 8, de un momento de exaltación patriótica de la España de Carlos I y Felipe II, reyes a los que sirvió. Hay sin duda una visión providencialista de la monarquía muy en consonancia con la época.

José de Espronceda. El diablo mundo. Vv 33-64

El diablo mundo, un poema incompleto, cuenta la historia de un anciano que se transforma en un joven inexperto. El poema intenta demostrar que el hombre es bueno por naturaleza, pero el diablo mundo, la sociedad, lo corrompe.

Luis García Montero. Aunque tú no lo sepas

Este poema se incluye en el libro Habitaciones separadas y consiguió el premio Loewe de poesía, uno de los premios más prestigiosos de nuestro país, el año de su edición; un año después el Premio Nacional de Poesía.

Lope. A una calavera

Este es el soneto XLIII de Rimas sacras y en él se desarrolla no solo la caducidad de la belleza, representada por los ojos y la boca, sino también de la inteligencia (la estimativa) y de las potencias del verso 11 (memoria, entendimiento y voluntad).

Ángel González. Inventario de lugares…

poema se convierte en una enumeración de lugares que poco a poco se van haciendo más escasos, no por las condiciones meteorológicas sino por la represión de la época plagada de ordenanzas y de ojos que “vigilan, desconfían, amenazan” hasta hacer del amor y la ternura algo imposible.

Nicanor Parra. Carta a una desconocida

Este poema desarrolla el tema del ubi sunt pero no se refiere a la muerte. En eso radica su originalidad pues se imagina a la amada en un futuro cuando ya se haya alejado de su vida. Sería una visión original de este tema clásico que no contempla, como tradicionalmente, ni la muerte ni el pasado, sino el futuro.

Ángel González. Otro tiempo vendrá…

Este poema se estructura en dos partes claramente diferenciadas por la conjunción adversativa “pero” que inicia el undécimo verso. La primera parte, en futuro, presenta una visión deseable que se opone a la segunda y que se caracteriza por un vocabulario connotativamente muy negativo.

Juan Gelman. Lamento por el sapo de Stanley Hook

Incluido en el libro Los poemas de Sidney West puede parecernos inexplicable; sin embargo tras la lectura notaremos que algo inefable se esconde tras el poema, que, a pesar de estar bañado por una realidad nada poética, esconde una verdad común y compartida que no hace sino sorprendernos.

Pablo Neruda. Poema VI

Este es un de los poemas más conocidos de Neruda y, por extensión, de la literatura. Está dedicado a Albertina Azócar, que es la estudiante a la que define a través de la metonimia del segundo verso. 

Gil de Biedma, Barcelona ja no és bona…

En este poema asistimos a la mezcla definitiva del tono conversacional de la poesía social con el intimismo irónico de Gil de Biedma. A pesar de que no podamos considerar a Gil de Biedma un poeta social en el sentido estricto del término, no renuncia (y se ve claramente en este poema) a la crítica social desde su perspectiva burguesa.

Claudio Rodríguez. La encina, que conserva más un rayo.

En este poema cabe destacar el uso de estructuras bimembres para describir la armonía que el poeta encuentra entre los elementos de la naturaleza.

Juana de Ibarbourou. Rebelde

El modernismo uruguayo está representado por esta poeta que hace, en este poema, bandera de la transgresión. En él enfrenta su absoluta libertad con uno de lo mitos más solemnes de la literatura, el de Caronte, el barquero que cruza el río Leteo para llevar las almas al otro mundo. La poeta opone a este «siniestro patriarca» su libertad y su feminidad, su «perfume salvaje».

Jorge Carrera. Estaciones de Stony Brook

Este autor, referente de la poesía ecuatoriana contemporánea, asimila la estética vanguardista con el paisaje de su tierra. Este poema es un reflejo de ello y pertenece a su último libro publicado.

Yo me pregunto a veces si la noche. Claudio Rodríguez

Conviene destacar en «Don de la ebriedad» el ritmo de todos los poemas. En palabras del poeta: «Escribí casi todo el libro andando, me lo sabía de memoria y lo iba repitiendo, corrigiendo, modificando, cuando andaba por el campo».

Anónimo. En Ávila, mis ojos.

Este es uno de los poemas de mayor intensidad dramática de nuestra literatura y tal vez uno de los que cuentan con menos ornamento sin perder por eso su carga expresiva. Observemos que solo tiene un verbo «mataron» rodeado por un topónimo que se repite en los otro cuatro versos para crear un clima agobiante que no matiza ningún adjetivo.

Unamuno. La oración del ateo

La religiosidad de Unamuno siempre se debatió entre la razón y la fe. Su obra culminante es «San Manuel Bueno, mártir» pero podemos observar esta dicotomía perfectamente en este soneto.

Agustín García Calvo. Que no se despierte

Otro poema de este genial escritor, representante de la libertad en poesía y no adscrito a ningún movimiento estético establecido. Añadimos el audio a partir de un vídeo de Amancio Prada. Disfruten.

Gonzalo Rojas. Carta del suicida

El amor, la pasión irreductible, se plasman en este fantástico poema de Gonzalo Rojas, tristemente fallecido en abril de 2011. Sirva como homenaje. Recitado por él mismo de una forma muy peculiar.

El Renacimiento. Esquema conceptual.

Si quieres que tu alumnado tenga una idea general del Renacimiento, muy sencilla y sobre la que poder construir en cursos más avanzados, este documento puede serte de una gran ayuda.

Claudio Rodríguez. El baile de águedas

En la voz del propio autor presentamos este poema. Recordar que Las Águedas es la fiesta, en Castilla y León, en que las mujeres tienen el poder de forma simbólica. La celebración del día de las mujeres tiene su origen en el culto a la santa siciliana que padeció martirio. Después de que le cortaran los pechos, se le apareció un ángel que le llevó la palma de la victoria y una planta medicinal con la que se curó. Por todo ello se la invoca como protectora de la lactancia.

Claudio Rodríguez. Viento de primavera

Este poema pertenece a Alianza y condena, un libro publicado en 1965. Fíjense en el vocabulario de lo cotidiano que inunda todo el poema. «Ni aún el cuerpo resiste / tanta resurrección, y busca abrigo / ante este viento que ya templa y trae / olor, y nueva intimidad.

Miré los muros de la patria mía

Para algunos el reflejo de la decadencia de la patria en la época de Quevedo; para otros reflejo de la decadencia física del autor. En cualquier caso uno de los poemas más famosos y comentados de la literatura española.

Mario Benedetti. Dactilógrafo

Este poema se incluye en el que Benedetti considera su primer libro de poemas, Poemas de la oficina. El texto une recuerdos de la infancia y de su ciudad, entremezclados con una carta comercial que Benedetti, que en ese tiempo trabajaba como oficinista, está redactando.

Manuel Machado. Castilla.

Este poema recrea el famoso pasaje del Mío Cid en el que este, desterrado junto a los suyos, pide posada y sale a abrirle una niña.

Anónimo. Tres morillas

Formalmente este poema tiene una estructura de zéjel, que es el antecedente del villancico castellano. Existe una tradición que identifica la recogida de aceitunas con el lance amoroso y probablemente podamos encontrar aquí un reflejo de ello

León Felipe. Elegía

Este poema, como indica inicialmente, se lo dedica León Felipe a un amigo suyo, capitán de la Marina Mercante. El poeta se queja de los marineros que han enterrado a su capitán en lugar de sumergirlo en el mar,

Collige, virgo, rosas. Luis Alberto de Cuenca

Ofrecemos en la voz del autor una actualización del tema clásico del “collige, virgo, rosas”; en esta ocasión con un tono marcadamente coloquial que no renuncia, sin embargo, al uso de un verso minoritario y utilizado en pocas ocasiones: el alejandrino.

Como tú. León Felipe

Antes de leer y escuchar este poema hay que tener en cuenta la peculiar vida del autor, marcada por el exilio en México y por su escasa adscripción a ningún grupo literario. Su vida fue, por tanto, como la de la pobre piedra sin importancia del poema

Siempre la claridad viene del cielo. Claudio Rodríguez

Claudio Rodríguez es un poeta poco conocido a pesar de que con este libro, Don de la ebriedad, consiguió el premio Adonais cuando tenía 19 años. Este que incluimos es el poema que da inicio al libro y en él se anticipan los que van a ser motivos centrales de su trayectoria poética.

En torno al soneto

Son varios los poetas que han abordado en su obra la propia elaboración de un soneto. Aunque el más conocido es el famoso de Lope a requerimiento de Violante, otros autores, tanto anteriores como posteriores, han intentado este reto. Ofrecemos aquí seis ejemplos de metapoética en los que los autores aprovechan el soneto para hablar de la propia estrofa.

Baltasar de Alcázar. Yo acuerdo revelaros…

La poesía a menudo se convierte en un juego que desarrolla la propia poesía como tema; es lo que llamamos metapoética. En este caso Baltasar de Alcázar, en un tono humorístico, se plantea revelarle un secreto a Inés adoptando la forma del soneto.