Juana de Ibarbourou. Carne inmortal.

La búsqueda de alivio ante la muerte es una constante literaria, bien a través de la religión, bien a través del amor o, como en este caso, a través de un panteísmo que convertirá en inmortal a nuestra autora.

Carne inmortal

Yo le tengo horror a la muerte
Mas a veces cuando pienso
Que bajo de la tierra he de volverme
Abono de raíces,
Savia que subirá por tallos frescos
Árbol alto que acaso centuplique
Mi mermada estatura,
Me digo: -Cuerpo mío:
Tú eres inmortal.
Y con fruición me toco
Los muslos y los senos,
El cabello y la espalda,
Pensando: ¿Palpo acaso
El ramaje de un cedro,
Las pajuelas de un nido,
La tierra de algún surco
Tibio como de carne femenina?

Y extasiada murmuro:
-Cuerpo mío: ¡estás hecho
De sustancia inmortal!

Juana de Ibarbourou, Raíz salvaje, 1922

Comments

  1. Joaquin Copa R. dice

    Interesante el poema que ha escrito lo que ella cree o piensa, ¿Acaso a los muertos se entierra al lado de los árboles? los muertos están en el cementerio, rara vez yo creo que hay algún árbol o planta cercano a los nichos.
    Es una retórica de utopia literaria creer ser inmortal, los seres humanos somos mortales. «Porque hay un suceso resultante respecto a los hijos de la humanidad y un suceso resultante respecto a la bestia, y ellos tienen el mismo suceso resultante. Como muere el uno así muere la otra; y todos tienen un solo espíritu, de modo que no hay superioridad del hombre sobre la bestia, porque todo es vanidad. Todos van a un solo lugar. Del polvo han llegado a ser todos, y todos vuelven al polvo. ¿Quien hay que conozca el espíritu de los hijos de la humanidad, si asciende hacia arriba; y el espíritu de la bestia, si desciende hacia abajo a la tierra? Ecles.3:19-21

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