Benito Pérez Galdós. Tristana

Un fragmento de Tristana en el que, a partir de él,  se plantean actividades en torno al registro utilizado, morfología básica y, por supuesto, aspectos puramente literarios.

Inútil parece advertir que cuantos conocían a Garrido, incluso el que esto escribe, abominaban y abominaban de tales ideas, deplorando con toda el alma que la conducta del insensato caballero fuese una fiel aplicación de sus perversas doctrinas. Debe añadirse que a cuantos estimamos en lo que valen los grandes principios sobre que se asienta, etcétera, etcétera… se nos ponen los pelos de punta sólo de pensar cómo andaría la máquina social si a sus esclarecidas manipulantes les diese la ventolera de apadrinar los disparates de D. Lope, y derogaran los articulitos o mandamientos cuya inutilidad este de palabra y obra proclamaba. Si no hubiera infierno, sólo para don Lope habría que crear uno, a fin de que en él eternamente purgase sus burlas de la moral, y sirviese de perenne escarmiento a los muchos que, sin declararse sectarios suyos, vienen a serlo de hecho en toda la redondez de esta tierra pecadora.

Contento estaba el caballero de su adquisición, porque la chica era linda, despabiladilla, de graciosos ademanes, fresca tez y seductora charla. «Dígase lo que se quiera —argüía para su capote, recordando sus sacrificios por sostener a la madre y salvar de la deshonra al papá— , bien me la he ganado. ¿No me pidió Josefina que la amparase? Pues más amparo no cabe. Bien defendida la tengo de todo peligro; que ahora nadie se atreverá a tocarla al pelo de la ropa». En los primeros tiempos, guardaba el galán su tesoro con precauciones exquisitas y sagaces; temía rebeldías de la niña, sobresaltado por la diferencia de edad, mayor sin duda de lo que el interno canon de amor dispone. Temores y desconfianzas le asaltaban; casi casi sentía en la conciencia algo como un cosquilleo tímido, precursor de remordimiento. Pero esto duraba poco, y el caballero recobraba su bravía entereza. Por fin, la acción devastadora del tiempo amortiguó su entusiasmo hasta suavizar los rigores de su inquieta vigilancia y llegar a una situación semejante a la de los matrimonios que han agotado el capitalazo de las ternezas, y empiezan a gastar con prudente economía la rentita del afecto reposado y un tanto desabrido. Conviene advertir que ni por un momento se le ocurrió al caballero desposarse con su víctima, pues aborrecía el matrimonio; teníalo por la más espantosa fórmula de esclavitud que idearon los poderes de la tierra para meter en un puño a la pobrecita humanidad.

Tristana aceptó aquella manera de vivir

Benito Pérez Galdós. Tristana

 

ACTIVIDADES

1– Analiza la voz narrativa de este texto. En particular reflexiona sobre este ejemplo del principio del texto: Inútil parece advertir que cuantos conocían a Garrido, incluso el que esto escribe, abominaban y abominaban de tales ideas, deplorando con toda el alma que la conducta del insensato caballero fuese una fiel aplicación de sus perversas doctrinas. ¿Qué podemos afirmar de estas palabras?

2– Analiza el registro que utiliza el narrador y el del personaje, ¿podemos decir que se trata del mismo registro? ¿Por qué? Justifícalo con ejemplos.

3– ¿Cuáles son las ideas de don Lope?

4– El narrador utiliza una metáfora entre la ternura de los matrimonios y el dinero. Explícala con tus palabras.

5– Repasa el tema “El texto narrativo”. ¿Podemos decir que este texto es una narración literaria”? Razona la respuesta.

6– Dice Galdós: nadie se atreverá a tocarla. ¿Qué fenómeno gramatical se ha producido en esta frase? Explícalo.

7– Repasa el tema de los lexemas y los morfemas analiza estas dos palabras: capitalazo, despabiladilla.

8– Busca el argumento de Tistana. ¿Por qué crees tú que el autor le ha puesto este título?

 
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