Anónimo. En Ávila, mis ojos.

Este es uno de los poemas de mayor intensidad dramática de nuestra literatura y tal vez uno de los que cuentan con menos ornamento sin perder por eso su carga expresiva. Observemos que solo tiene un verbo “mataron” rodeado por un topónimo que se repite en los otro cuatro versos para crear un clima agobiante que no matiza ningún adjetivo. Los sustantivos que utiliza, salvo los referidos al topónimo, son solo dos y en ambos caso precedidos por un determinante posesivo que aumenta la intensidad poética: amigo, plagado de connotaciones amorosos a lo largo de nuestra lírica popular, y ojos, una metonimia emocionalmente muy sugerente.

En Ávila, mis ojos.

En Ávila, mis ojos,
dentro en Ávila.

En Ávila del Río
mataron a mi amigo,
dentro en Ávila.

Anónimo, anterior al S. XV

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