Cerrar
Perdonamos a veces a los que se aburren, pero no podemos perdonar a quienes nosotros aburrimos. La Rochefoucauld. Máximas.
La lengua no es la envoltura del pensamiento; sino el pensamiento mismo. Unamuno.
Habría querido establecer que los abogados sólo percibiesen honorarios cuando ganasen los pleitos a ellos confiados. (Napoleón)
Los defensores de las causas deben andar más solícitos de la verdad que del triunfo (Anónimo).
El novelista es, de todos los hombres, el que más se parece a Dios: es el mono de Dios. François Mauriac. La novela